La pregunta que más nos hacéis en tienda no es por tallas, es por lavados. Y la respuesta casi siempre es la misma: la lana se lava mucho menos de lo que creemos. Es una fibra que repele la suciedad y elimina los olores con solo airearla.
¿Cada cuánto se lava un jersey de lana?
Cada cinco o seis puestas si lo llevas directamente sobre la piel, y bastante menos si va encima de una camisa. Entre puesta y puesta, déjalo una noche aireándose sobre el respaldo de una silla, nunca colgado de una percha.
Lavado a mano, paso a paso
- Llena un barreño con agua fría o tibia, como mucho a 30 °C.
- Añade un poco de jabón neutro o específico para lana. Nada de suavizante.
- Sumerge la prenda y presiónala suavemente durante dos o tres minutos. No frotes ni retuerzas.
- Aclara con agua a la misma temperatura. Los cambios bruscos de temperatura son los que encogen la lana.
- Escurre presionando la prenda contra el barreño y después enróllala en una toalla para quitar el resto del agua.
Si tu lavadora tiene programa de lana, también vale: bolsa de red, 30 °C y centrifugado al mínimo.
El secado: siempre en plano
Extiende el jersey sobre una toalla seca o un tendedero plano, dale su forma con las manos y déjalo lejos del radiador y del sol directo. Colgado, el peso del agua lo estira y lo deforma para siempre.
Las bolitas
Salen en las zonas de roce (axilas, codos, costados) y no indican mala calidad: son fibras cortas que se sueltan. Se quitan con un peine de jersey o una piedra de pómez para punto, pasándolo con suavidad en una sola dirección. Después de dos o tres pasadas en las primeras semanas, la prenda deja de soltarlas.
Guardar en primavera
- Lávala antes de guardarla: las polillas buscan restos de piel y sudor, no la lana limpia.
- Dóblala, nunca en percha, y guárdala en una bolsa de algodón transpirable.
- Añade unas bolsitas de lavanda o unos tacos de madera de cedro.
Con estos cuidados, un buen jersey de merino como el Malasaña o el Lavapiés te acompaña muchos inviernos.

